De la saga patrocinios en el boxeo.

Por Félix Pozos


Las estrategias de las marcas pueden hacer que un púgil gane millones en una subida al ring o que también pierdan miles, ya que incluso la política ha sucumbido a la tentación de pagar por estar presente en un campeonato del mundo, y de preferencia es un sitio donde esté siempre a la vista.

Esta indumentaria tiene una profunda historia y de hecho no siempre han sido como los ve hoy en día, a lo largo del tiempo la evolución de los shorts en el boxeo fue creciendo, de largos a cortos, de algodón a poliester. Esta transformación y el crecimiento de popularidad del boxeo fue un punto de atracción para grandes empresas que encontraron en el deporte de los puños un escaparate para difundir su marca.

En la década de 1990 era claro el mensaje de las empresas al usar a deportistas como anclas para ubicar su producto, en el boxeo empezaron a aparecer publicidad en los shorts, ya no era sólo el comercial durante la pelea o la propaganda en la lona del ring, ahora podía ver usted el anuncio
directamente en los calzones. En el boxeo mexicano se reconoce al primer boxeador en portar publicidad en los shorts al “Gran Campeón Mexicano” Julio César Chávez, quien para una pelea en marzo del 1991 portaba por primera vez en sus pantaloncillos la marca Juvenia (marca de relojes) en el elástico, un área que comúnmente era reservada para el nombre o apodo del pugilista.

Los años pasaron y la mutación continúo, para la primera década del siglo XXI ya no solo se tenía un patrocinador, se llegaban a observar
hasta seis patrocinios en dicha prenda.

Del 2010 a la fecha, las grandes marcas han roto récords de pagos, la evolución ahora fue más allá de telas, alturas, holgura, ahora rompían paradigmas y si antes era negocio aparecer en el uniforme, con la ampliación del PPV y de las cadenas nacionales que se hacían de los derechos de transmisión, el business crecía exponencialmente, por lo que las cantidades monetarias que se iniciaron a pagar eran exorbitantes, fuera de la realidad.

Los peleadores más famosos hoy en día son asediados por las marcas y si hablamos de boxeadores íconos de esta época no podemos dejar de mencionar a Saúl “El Canelo” Álvarez, quién en el 2015 recibió 21MDP por seis patrocinios, pero que va de eso, ante el número uno de los últimos años, el filipino Manny “Pacman” Pacquiao quién en la “Pelea del Siglo” se embolsó 2.25 millones de dolares.

Pero así como existen estos dos casos exitosos, coexisten los modelos negativos, como lo fue en su momento Juan Manuel “Dinámita” Márquez quien recibió una penalización del IFE (ahora INE) al permitir portar publicidad de un partido político mexicano y es que durante una de sus peleas el originario de la CDMX saltó al cuadrilátero, en una pelea de campeonato del mundo, portando el escudo del Revolucionario
Institucional en plena veda electoral, así es qué al pugilista lo multaron con $7000,000 pesos, obviamente Juanma se deslindó, pero la sanción impuesta por el organismo electoral, quedó para el anecdotario.

El marketing en el deporte y principalmente en el boxeo, va de la mano con el comportamiento y activismo social que tenga el exponente, hay personajes que no cumplen con ello, tal es el caso de Floyd Mayweather Jr, dado que su comportamiento y vida cotidiana no son del atractivo publicitario. No olvidemos que hoy en día los derechos humanos, la diversidad y la apertura de género está en foco de todos y para poder realizar una firma de contrato multimillonario debes de ser un ejemplo para la sociedad, no solo un extraordinario atleta, recuerden lo sucedido con el antes mencionado “Pacman” quién después de unas desafortunadas declaraciones homofóbicas, NIKE decidió rescindir un contrato multimillonario que tenían con el ocho veces campeón del mundo.

Pues en fin, la evolución de los shorts seguramente va a continuar, esto es un hecho irrefutable y al parecer estamos por ver las estrategias de mercadotecnia que se tendrán que crear para difundir las marcas en plena pandemia, veamos que sorpresa nos están preparando, probablemente aprendemos algo nuevo, en una de esas y aparecer en los calzoncillos pasa de moda… uno nunca sabe.

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