por Yesica Palmetta para WBA

Dientes apretados, manos transpiradas, aplausos de pie. Un combate dramático con tintes fílmicos que dejó a un público con un elevado ritmo cardiaco. En la tarde de sábado, con el aval de Matchroom, Shannon Courtenay (7-1-0,3kos) y Ebanie Bridges (5-1-0,2kos) se brindaron en una gran batalla. Cumplidas las diez vueltas pactadas, Courtenay se quedó con el triunfo unánime y se coronó como la nueva campeona gallo de la Asociación Mundial de Boxeo.

El jab de apertura que marcó el ritmo estuvo en manos de la británica que lleva como apodo “The Baby face assassin”. Con un planteo de intercambio constante por parte de la púgil australiana, la pelea se desarrolló desde la primera ronda con intensidad.

La delantera fue tomada rápidamente por la fortaleza visible de Bridges que no daba descanso a su oponente. Tanto así que para el segundo round, el lado izquierdo de la cabeza de Courtenay, sobre la oreja, comenzó a sangrar producto de un cabezazo accidental en un cruce.

Aquel sangrado pintó la vestimenta de ambas poco a poco hasta el final.A partir de la quinta ronda, la británica dio un giro táctico en las acciones: comenzó a combatir en retroceso y se lució en la ofensiva de contragolpe donde, a pasar de no salir ilesa, logró superar a Bridges con efectivos golpes que dejaron al ojo izquierdo de Bridges con una hinchazón pronunciada.Una pelea en la cual distraerse no era opción, ya que cualquier a de las dos luchadoras podía terminar con la pelea en cualquier momento. Sin embargo, la estrategia triunfó, y aún por poca diferencia, Shannon Courtenay se coronó en las 118 libras con la faja negra y dorada, siendo este su primer cetro.

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