Casi todas las carteleras nacionales e internacionales se han suspendido por el COVID-19 . Para casi todos en las redes sociales, es uno más de los deportes, es consecuencia de la política y sus obligaciones de cancelar,  qué más da. Pero este tema de posponer las peleas tiene varias aristas y una de ellas es ésta: ¿cuántos boxeadores no esperan con ansias su debut profesional y uno oportunidad de título? y ¿cuántos se dedicaron todo el fin de año 2019 y el inicio del 2020 a solamente sociabilizar o presumir los millones sin preocuparse por pelear?

El reloj biológico es para los hombres también, y en el boxeo, solo unos pocos como Bernard Hopkins,  llegan a un campeonato mundial después de los cuarentas y en plenitud.

Al corte de esta edición se sabe que  la pelea de mayo del Canelo Álvarez tendrá que celebrarse para septiembre, o sea que es muy probable que sólo tenga un enfrentamiento en 2020. Es esto justo para uno de los llamados “mejor libra por libra”?. Muchos que se confiaron o especularon para buscar mejores bolsas (válido), muchos buscando oponentes más a modo (no tan válido), muchos se durmieron (pésimos). Nunca de los nunca pensó su soberbia en que por unas semanas, unos meses, no serían necesarios para el mundo, no serían más el foco, no habría ninguna arena disponible para ellos, acaso uno que otro gimnasio. Mientras atrás un ejército de púgiles buscando una oportunidad, una pelea en una plaza pública, peleando en las condiciones más extremas, entre el trabajo la familia y el deporte, sin quejarse de las carencias, yendo a municipios donde no llega el circo Ataide o donde apenas hay edificios de 5 pisos. Qué no daría un boxeador por haber podido boxear esta primera mitad de año una, dos, tres veces?  Hacer sparrings gratis para otro, entrar de suplentes con tal vez horas solamente de preparación final, con tal de ganar para lo básico.

Mientras los que se dicen grandes, estuvieron todos estos meses, intentando hacerla de influencers, comprando mansiones, lanzando apps, y todo tipo de shows que nada tienen que ver con el boxeo. Desde luego les va a pegar en lo económico y en lo físico y esperemos que en algo en lo moral. Una empresa puede durar 50, 100, 200 años, pero el cuerpo humano sabemos que no es así, y mucho menos la carrera del boxeador. Medio año por lo pronto echados a la basura, pues son muy buenos peleadores, pero los intereses y los egos ya se habían desbordado y no vieron venir al COVID-19 en este 2020.

Por Octavio Calderón

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