José “Chapulín” Salas escribió una nueva página para el boxeo mexicano al conquistar el título mundial gallo de la IBF, vacante, tras imponerse por nocaut técnico en el séptimo asalto al sudafricano Landile Ngxeke. El combate fue la pelea estelar de la función celebrada en la Ciudad de México y tuvo un desenlace contundente a favor del tijuanense.
A partir del segundo y tercer asalto, el Chapulín fue marcando diferencias. Aunque Ngxeke respondía con dureza, el dominio general fue del ahora campeón.
En los asaltos intermedios, Salas mantuvo la intensidad con volados, ganchos y uppers que encontraron objetivo, aunque el sudafricano también castigó al cuerpo y demostró una resistencia notable. En el quinto y sexto rounds, el tijuanense sostuvo la presión, conectando con regularidad y acercándose cada vez más a la definición, pese a la fortaleza física de su rival.
La definición llegó a los 1:52 minutos del séptimo episodio, cuando el réferi Arturo Uruzquieta decidió intervenir ante la falta de respuesta de Ngxeke, que ya no contestaba los golpes del mexicano. Con esa victoria, el Chapulín se sumó oficialmente a la lista de campeones mundiales mexicanos.
Con este triunfo, México suma un nuevo campeón mundial y alcanza nueve monarcas activos en la recta final de 2025, además de uno en receso. El Chapulín Salas lo hizo con una actuación sólida, paciente y valiente, de esas que respetan la vieja escuela del ring: presión constante, disciplina y convicción hasta el final.







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