El desembarco de Zuffa Boxing estuvo acompañado por una consigna clara: romper con el boxeo tal como se lo conoce. Dana White y su equipo plantearon un rechazo frontal a los organismos sancionadores tradicionales y a la lógica de los cinturones. Sin embargo, esa postura comenzó a diluirse rápidamente tras la llegada de Jai Opetaia, campeón IBF y poseedor del cinturón The Ring. El propio White terminó suavizando su discurso inicial, admitió imprecisiones y respaldó públicamente la intención del australiano de avanzar hacia peleas de unificación dentro del esquema clásico del boxeo profesional.
Este cambio no pasó inadvertido para Eddie Hearn, quien promovió a Opetaia antes de su vínculo con Zuffa y hoy observa el proyecto con abierta desconfianza. El promotor británico puso el foco en lo que considera una contradicción central: una empresa que se presentó como antagónica al sistema ahora utiliza esos símbolos para legitimar sus eventos. “Primero dijeron que no reconocían cinturones y ahora anuncian una pelea de unificación por todos los títulos. Entonces, ¿en qué quedamos?”, lanzó Hearn, subrayando la inconsistencia del mensaje.
El estreno de la promotora, Zuffa Boxing 01 este 23 de enero, fue en un recinto de escala reducida y estética sobria. El evento fue correcto en lo operativo, pero dejó abierta una incógnita mayor: ¿qué modelo pretende construir Zuffa? Mientras se habla de una liga propia, la estructura presentada hasta ahora no difiere sustancialmente de la ya conocida.
Hearn fue aún más crítico al analizar la falta de una narrativa definida. Según explicó, cualquier proyecto que aspire a consolidarse necesita ofrecerle al fanático algo más que combates aislados. “Hay que contar una historia. ¿Esto es una liga? ¿Ya comenzó? No. ¿Es una carrera hacia un campeonato? Tampoco. Al final, no se ve una idea clara detrás de lo que están haciendo”, cuestionó.
“No estamos viendo nada nuevo. Son los mismos boxeadores, el mismo formato y peleas que ya existían, solo que en un escenario más chico”, afirmó, poniendo como ejemplo el caso de Callum Walsh, quien ya había competido previamente ante audiencias mucho más numerosas.
El balance, al menos por ahora, es incómodo para la compañía de White. Entre declaraciones que se contradicen y decisiones que replican el modelo tradicional, Zuffa Boxing aún no logra definir si su objetivo es desafiar al sistema o adaptarse a él. Mientras tanto, los cinturones, aquellos que prometían desterrar, vuelven a ocupar un lugar central en la escena.
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