4 febrero, 2026

RINCÓN ROJO

MAGAZINE DE BOXEO

Teófimo López y la noche en que peleó el combate equivocado

Teófimo López fue su juez más severo tras la derrota por decisión unánime ante Shakur Stevenson, quien le arrebató los títulos superligeros de The Ring y WBO en el Madison Square Garden. Lejos de excusas, The Takeover asumió toda la responsabilidad por no seguir a su esquina y por aceptar un planteo que terminó favoreciendo al ahora tetracampeón mundial.

“Estaba apostando y el crupier no me dio las cartas correctas. No peleé con suficiente fuerza. Hice un pobre trabajo al no escuchar a mi equipo”, reconoció López en diálogo con The Stomping Ground, destacando que las indicaciones existieron, pero fue él quien no supo ejecutarlas.

El análisis técnico fue igual de crudo. López admitió haberse salido constantemente de la distancia, caer en el juego del jab de Stevenson y desperdiciar oportunidades claras: “Debería haber lanzado más combinaciones, especialmente el gancho de izquierda”.

Las estadísticas respaldan esa autocrítica. Según CompuBox, Stevenson conectó 105 jabs, un récord personal, y superó ampliamente a López en golpes totales (165 contra 72), con mayor efectividad pese a lanzar menos. Aunque Teófimo encontró el cuerpo como objetivo (59 de sus impactos fueron allí), nunca logró imponer volumen ni potencia para cambiar el curso del combate, reflejado en tarjetas de 119-109.

Con apenas 28 años, López cerró su descargo sin filtros: “Me odio a mí mismo por eso, pero es parte de la vida”. Palabras duras, propias de un campeón que perdió los títulos, pero no la capacidad de mirarse de frente cuando el ring dicta sentencia.