El regreso de Deontay Wilder al ring está lejos de ser un trámite. El excampeón mundial pesado del WBC enfrentará al británico Derek Chisora el próximo 4 de abril en el O2 Arena de Londres, en un combate que puede marcar un antes y un después en su carrera.
La pelea funcionará como una prueba clave para medir si Wilder todavía puede aspirar a grandes bolsas frente a la élite de los pesos pesados.
A sus 40 años, Wilder ha coqueteado con el retiro. En sus últimos seis combates perdió cuatro: dos derrotas contundentes ante Tyson Fury y caídas inesperadas frente a Joseph Parker y Zhilei Zhang. Su único triunfo reciente fue un nocaut ante Tyrrell Herndon, aunque en sus derrotas dejó señales preocupantes, especialmente en su resistencia al castigo, un factor que será puesto a prueba ante la presión constante de Chisora.
Del otro lado aparece un Chisora de 42 años, querido por el público británico y atravesando uno de los mejores momentos de su extensa carrera. Llega con tres victorias consecutivas de peso ante Gerald Washington, Joe Joyce y Otto Wallin, lo que lo posiciona como un rival más que peligroso. No sería descabellado pensar en un triunfo por puntos o incluso un nocaut ante un Wilder vulnerable.
Fiel a su estilo, Chisora siempre dio la cara y se midió con todos los grandes del peso pesado moderno: Fury, Usyk, Whyte, Parker y Vitali Klitschko figuran en su historial, una experiencia que puede pesar en una noche cargada de presión.
El resultado es una incógnita, pero el Wilder actual (44-4-1, 43 KO) tendrá una tarea cuesta arriba ante un Chisora (36-13, 23 KO) sólido, arropado por su gente y con la posibilidad real de empujar al estadounidense hacia el retiro.
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