Edith Soledad “Itaka” Matthysse volvió a demostrar que la experiencia pesa y que la edad, cuando hay disciplina, es apenas un dato. En el Little Caesars Arena de Detroit, venció por nocaut técnico en el octavo asalto a la invicta estadounidense Samantha Worthington y se quedó con el título interino superligero de la World Boxing Association (WBA).
El combate fue intenso desde el inicio. Worthington, quince años menor y peleando en casa con los suyos, intentó imponer ritmo y potencia en los primeros rounds. Pero Matthysse respondió con oficio: trabajó mejor las distancias, combinó con inteligencia y fue desgastando a la local con precisión y paciencia.
A partir de la mitad de la pelea, la experiencia comenzó a inclinar la balanza. La argentina encontró los tiempos, castigó en los intercambios y empezó a quebrar la resistencia de Worthington. En el octavo asalto, tras una ráfaga clara y sostenida, el árbitro decidió detener las acciones ante la superioridad manifiesta de la visitante.
Con 45 años y casi dos décadas de profesionalismo, Matthysse suma un nuevo capítulo internacional a una carrera forjada ante nombres de primer nivel y en múltiples escenarios fuera del país. En territorio ajeno y ante una rival invicta, la “Itaka” escribió otra página grande para el boxeo argentino.
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