Irma García volvió a dejar en claro que la experiencia, cuando está bien administrada, sigue siendo un arma decisiva. En Londres, defendió con éxito su título mundial supermosca IBF tras noquear en el tercer asalto a la británica Emma Dolan, en una actuación tan sólida como contundente.
A sus 44 años, García no salió a especular. Desde el inicio marcó el ritmo con combinaciones precisas, presión constante y una lectura de combate superior. Dolan, que llegaba invicta, nunca logró acomodarse. El desenlace fue una consecuencia lógica: un nocaut en el tercer round que no solo selló la defensa, sino que también terminó con el récord perfecto de la local.
La mexicana arribó a este compromiso con marca de 25 triunfos, una derrota y cinco nocauts. Pero más allá de los números, lo que sostuvo su rendimiento fue una preparación enfocada y una motivación intacta: representar a México y consolidar su legado.
Del otro lado, Dolan se presentó con ocho victorias y antecedentes favorables como su triunfo ante Lauren Parker. Sin embargo, la exigencia de una campeona experimentada terminó marcando la diferencia.
Tras el combate, García celebró con emoción, se persignó en señal de agradecimiento y dejó un mensaje claro: el cinturón no solo se defiende, también se honra. Con esta victoria, concreta su segunda defensa y se acerca a un objetivo ambicioso: convertirse en una de las campeonas mundiales de mayor edad en la historia del boxeo femenino, una lista encabezada por Alicia Ashley.
Irma García sigue escribiendo historia.
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