24 mayo, 2026

RINCÓN ROJO

MAGAZINE DE BOXEO

Lo que parecía una defensa controlada para Oleksandr Usyk terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla en Giza. El campeón ucraniano atravesó uno de los momentos más complicados de toda su carrera frente al experimentado kickboxer Rico Verhoeven, quien sorprendió al mundo con una actuación agresiva y competitiva desde el primer campanazo.


Con potencia, presión constante y una notable resistencia, Rico logró incomodar a Usyk durante gran parte del combate y, según distintas tarjetas no oficiales, llegaba al undécimo asalto con ventaja en las puntuaciones.


Sin embargo, cuando la pelea parecía escapársele de las manos, apareció la jerarquía del campeón. A falta de apenas un segundo para el final del round 11, Usyk conectó un uppercut demoledor que derribó a Verhoeven y obligó al árbitro a detener las acciones inmediatamente.


El desenlace generó debate entre fanáticos y especialistas. Muchos consideran que la detención fue prematura, ya que restaba muy poco para el cierre del asalto y Verhoeven merecía la oportunidad de regresar a su esquina antes de afrontar el último round.


De esta manera, Usyk logró conservar su invicto y salir airoso de una batalla mucho más exigente de lo esperado, en una noche donde estuvo al borde del abismo. Más allá de la victoria del ucraniano, la actuación de Verhoeven dejó una imagen muy positiva y abrió la puerta a futuras discusiones sobre su potencial dentro del boxeo profesional.