26 agosto, 2026

RINCร“N ROJO

MAGAZINE DE BOXEO

๐‘ช๐’–๐’‚๐’๐’…๐’ ๐’๐’‚๐’” ๐’“๐’†๐’ˆ๐’๐’‚๐’” ๐’…๐’†๐’ ๐’ƒ๐’๐’™๐’†๐’ ๐’”๐’† ๐’—๐’–๐’†๐’๐’—๐’†๐’ ๐’๐’†๐’ˆ๐’๐’„๐’Š๐’‚๐’ƒ๐’๐’†๐’”

Por Eddie Montalvo

๐„๐ฅ ๐๐จ๐ฑ๐ž๐จ ๐ž๐ฌ ๐ฎ๐ง ๐ƒ๐ž๐ฉ๐จ๐ซ๐ญ๐ž ๐‚๐ข๐ฆ๐ž๐ง๐ญ๐š๐๐จ ๐ž๐ง ๐‘๐ž๐ ๐ฅ๐š๐ฌ. Dichas reglas existen por una razรณn: buscan establecer el orden, proteger a los pรบgiles, garantizar una competencia justa y ofrecer una norma clara bajo la cual deban actuar todos los participantes. Ya sea que se trate de categorรญas de peso, clasificaciones, campeonatos, requisitos de elegibilidad, contratos, conducta, sanciones o la competiciรณn en sรญ, la aplicaciรณn de estas reglas debe ser igualitaria.

Pero ยฟ๐ช๐ฎรฉ ๐ฌ๐ฎ๐œ๐ž๐๐ž ๐œ๐ฎ๐š๐ง๐๐จ ๐ฅ๐š๐ฌ ๐ซ๐ž๐ ๐ฅ๐š๐ฌ ๐ฌ๐ž ๐ฏ๐ฎ๐ž๐ฅ๐ฏ๐ž๐ง ๐ง๐ž๐ ๐จ๐œ๐ข๐š๐›๐ฅ๐ž๐ฌ? ยฟQuรฉ ocurre cuando un organismo sancionador, un promotor, un mรกnager o un boxeador decide interpretar una norma de manera distinta porque hacerlo beneficia a las partes involucradas? Ahรญ es donde la integridad del deporte comienza a verse afectada.

No hay nada malo en revisar reglas, modificar reglamentos o cambiar polรญticas cuando el organismo rector determina que dicho cambio es necesario. Asรญ es como evoluciona cualquier organizaciรณn legรญtima. El problema surge cuando las normas vigentes se flexibilizan, se interpretan de forma selectiva, se ignoran o se manipulan simplemente porque aplicarlas tal como estรกn redactadas resultarรญa inconveniente para alguien influyente. Una regla no deberรญa tener un significado para un boxeador y otro distinto para otra persona.

๐‹๐š๐ฌ ๐ซ๐ž๐ ๐ฅ๐š๐ฌ ๐ง๐จ ๐ฉ๐ฎ๐ž๐๐ž๐ง ๐š๐ฉ๐ฅ๐ข๐œ๐š๐ซ๐ฌ๐ž ๐๐ž ๐Ÿ๐จ๐ซ๐ฆ๐š ๐ฌ๐ž๐ฅ๐ž๐œ๐ญ๐ข๐ฏ๐š.

Pensemos en una categorรญa o divisiรณn de peso especรญfica. Si el reglamento establecido dicta cรณmo se clasifica un boxeador para competir en dicha divisiรณn, tales requisitos deben aplicarse a todos los competidores de la misma. No deberรญan volverse flexibles de repente porque un promotor desee un enfrentamiento concreto, porque un mรกnager quiera proteger la posiciรณn de su pรบgil, porque un boxeador busque una oportunidad o porque un organismo sancionador quiera que se celebre un combate por el tรญtulo en particular.

Si la regla dice una cosa, su significado debe ser ese y no otro. Si es necesario modificar una regla, debe hacerse siguiendo el procedimiento adecuado, y dicho cambio debe aplicarse de manera apropiada y transparente.

Lo que nunca deberรญa ocurrir es la creaciรณn de una excepciรณn no oficial para una persona, evento, organizaciรณn o campeonato en particular. Eso no es flexibilidad; es manipulaciรณn. Y el intento de manipular una regla o normativa va mรกs allรก de una simple infracciรณn tรฉcnica: supone un menosprecio hacia la integridad de la propia norma.

๐„๐ฅ ๐ฉ๐ซ๐จ๐›๐ฅ๐ž๐ฆ๐š ๐๐ž ๐ฅ๐š๐ฌ ยซ๐œ๐ข๐ซ๐œ๐ฎ๐ง๐ฌ๐ญ๐š๐ง๐œ๐ข๐š๐ฌ ๐ž๐ฌ๐ฉ๐ž๐œ๐ข๐š๐ฅ๐ž๐ฌยป.

El boxeo siempre ha tenido su cuota de circunstancias especiales: lesiones, problemas contractuales, aspirantes obligatorios, conflictos de promociรณn, obligaciones televisivas, problemas de programaciรณn… Existen situaciones que legรญtimamente requieren que los organismos rectores ejerzan su criterio. Sin embargo, el ejercicio de ese criterio y la manipulaciรณn no son lo mismo.

La discrecionalidad debe ejercerse dentro de los lรญmites establecidos por las reglas. Si una organizaciรณn tiene la facultad de conceder una excepciรณn, dicha facultad debe estar claramente estipulada en sus estatutos o reglamentos, y la justificaciรณn de la decisiรณn debe quedar documentada.

Ese mismo criterio deberรญa aplicarse a otros pรบgiles y equipos que se encuentren en circunstancias sustancialmente similares. De lo contrario, surge inevitablemente la pregunta: ยฟse concederรญa la misma excepciรณn a alguien que no cuente con el mismo poder promocional, influencia polรญtica, estatus de campeรณn o red de contactos?

Esa es la pregunta que el mundo del boxeo debe estar dispuesto a responder. Y los organismos sancionadores tienen, tal vez, la mayor responsabilidad de todos; son las entidades encargadas de establecer y hacer cumplir las normas. Esa autoridad conlleva la obligaciรณn de actuar con coherencia, transparencia y rendiciรณn de cuentas.

๐”๐ง๐š ๐œ๐š๐ญ๐ž๐ ๐จ๐ซรญ๐š ๐๐ž ๐ฉ๐ž๐ฌ๐จ ๐๐ž๐›๐ž ๐ฌ๐ข๐ ๐ง๐ข๐Ÿ๐ข๐œ๐š๐ซ ๐ฅ๐จ ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฌ๐ฎ ๐ง๐จ๐ฆ๐›๐ซ๐ž ๐ข๐ง๐๐ข๐œ๐š.

Las categorรญas de peso son especialmente importantes, ya que resultan fundamentales para garantizar la equidad competitiva. Una divisiรณn o categorรญa de peso se establece para crear un entorno competitivo justo entre pรบgiles de tamaรฑo comparable; por consiguiente, las reglas que rigen dicha categorรญa deben aplicarse de manera uniforme.

Si se exige a un pรบgil cumplir con un lรญmite de peso, un requisito de clasificaciรณn, una condiciรณn de elegibilidad o un requisito para disputar un campeonato, tales normas no deben aplicarse de forma selectiva. No se le puede decir a un boxeador: ยซEstas son las reglasยป, mientras se le dice a otro: ยซLas reglas son diferentes en tu casoยป.

Si eso se acepta, la categorรญa deja de tener un criterio coherente.

El mismo principio se aplica a las clasificaciones. Si un boxeador obtiene una posiciรณn basรกndose en criterios especรญficos, dichos criterios deben estar claramente definidos. Si se hace ascender a otro boxeador o se le concede una oportunidad al margen de esos criterios, la explicaciรณn debe ser pรบblica y comprensible. El boxeo nunca deberรญa convertirse en un deporte en el que las reglas se apliquen con mayor rigor a quienes tienen menos influencia y con mayor laxitud a aquellos que mรกs tienen.

**Los promotores y mรกnagers tambiรฉn tienen una responsabilidad**

Es fรกcil culpar รบnicamente a los organismos sancionadores, pero los promotores, mรกnagers y peleadores tambiรฉn tienen responsabilidades. El trabajo de un promotor es promocionar combates, no reescribir las reglas para hacer posible una pelea deseada.

El trabajo de un mรกnager es representar a un peleador, no buscar una interpretaciรณn de las reglas que otorgue a dicho peleador una ventaja injusta sobre los demรกs.

Un peleador tiene todo el derecho a buscar oportunidades, pero tambiรฉn debe comprender que la integridad competitiva implica aceptar las mismas normas que se imponen a todos los demรกs.

**Las reglas deben proteger el deporte, no el acuerdo.**

En el boxeo ha surgido una mentalidad peligrosa: ยซpor todos los medios necesarios, esto es lo que necesitamos para que la pelea se lleve a caboยป. Esa mentalidad invierte el orden correcto de las cosas. La pelea debe ajustarse a las reglas; no se deben manipular las reglas para adaptarlas a la pelea.

Si un combate por el tรญtulo, una clasificaciรณn, un requisito de categorรญa de peso o una norma de elegibilidad obstaculizan un evento deseado, la respuesta no deberรญa ser automรกticamente buscar la manera de eludir la normativa. La respuesta deberรญa consistir en determinar si la norma es adecuada y, de no serlo, modificarla mediante un proceso legรญtimo y transparente. Existe una diferencia profunda entre cambiar una regla y eludirla. Lo primero respeta el proceso de gobernanza; lo segundo lo socava.

**La coherencia es la base de la equidad.**

El boxeo no puede exigir integridad a sus peleadores mientras permite incoherencias por parte de las mismas instituciones que los regulan. Si han de existir reglas, deben aplicarse. Si ha de haber excepciones, las condiciones para ellas deben estar claramente definidas. Si las reglas deben cambiar, el cambio debe hacerse de manera abierta. Y si alguien infringe una normativa, las consecuencias no deben depender de quiรฉn sea esa persona, quiรฉn la represente, quiรฉn la promocione o cuรกnto dinero genere su participaciรณn.

La credibilidad del boxeo depende de esto, ya que, una vez que los participantes empiezan a creer que las reglas pueden negociarse en funciรณn de influencias, dinero, relaciones o circunstancias, dichas reglas dejan de ser normas. Se convierten en meras sugerencias. Y cuando las reglas pasan a ser sugerencias, la equidad se vuelve subjetiva.

๐„๐ฅ ๐›๐จ๐ฑ๐ž๐จ ๐ฆ๐ž๐ซ๐ž๐œ๐ž ๐š๐ฅ๐ ๐จ ๐ฆ๐ž๐ฃ๐จ๐ซ.

Este no es un argumento en contra de los organismos sancionadores, promotores, mรกnagers o pรบgiles. Es un llamamiento a que respeten los principios fundamentales de los que depende este deporte. El boxeo merece reglas que signifiquen lo mismo, independientemente de quiรฉn estรฉ sobre el cuadrilรกtero.

Merece organismos rectores que apliquen la normativa de manera coherente. Merece pรบgiles que sepan que sus logros se medirรกn con los mismos criterios que los de los demรกs. Merece promotores y mรกnagers que entiendan que la organizaciรณn de un combate nunca debe hacerse a costa de la integridad competitiva. Y merece aficionados que puedan observar un campeonato, una clasificaciรณn o una categorรญa de peso y confiar en que las reglas que los rigen tienen un valor real.

Cualquier intento de manipular una regla o normativa en beneficio de un pรบgil, promotor, mรกnager, organizaciรณn o evento en particular no es simplemente un intento de buscar un vacรญo legal; supone un menosprecio fundamental hacia la integridad de la propia regla. Las reglas no deben doblegarse porque alguien tenga el poder de hacerlo. No deben cambiarse porque alguien tenga el dinero para modificarlas. Y no deben interpretarse de manera distinta simplemente porque su aplicaciรณn equitativa resulte incรณmoda.

Si las reglas son lo suficientemente importantes como para redactarlas, tambiรฉn lo son para cumplirlas. Ese principio debe aplicarse a todos los integrantes del mundo del boxeo, sin excepciรณn.