En una noche vibrante en San Antonio, la pelea entre Isaac “Pitbull” Cruz y Lamont Roach Jr. se convirtió en un auténtico espectáculo de intercambio constante, neuronas al borde del ring y decisiones controversiales: tras 12 asaltos intensos, los jueces decretaron un empate mayoritario (115-111 para Cruz, 113-113 y 113-113), lo que le permitió al mexicano conservar su título interino superligero del Consejo Mundial de Boxeo.
Desde el primer campanazo, Cruz salió decidido a imponer su pegada: con una agresividad típica de su estilo, logró derribar a Roach en el tercer round, cuando un gancho potente provocó un desequilibrio que llevó al árbitro a aplicar la cuenta reglamentaria. Sin embargo, la cosa cambió a partir del séptimo episodio: el árbitro le quitó un punto al mexicano por un golpe bajo, lo que resultó decisivo dado lo parejo del duelo.
El resultado dejó sabor a poco para ambos: para Roach, que volvió a sufrir otro empate discutido en 2025, la sensación de injusticia fue grande; como él mismo dijo, consideraba que había hecho lo suficiente para ganar. Cruz, por su parte, no ocultó su disconformidad: aseguró que había merecido la victoria y pidió una revancha, pero con otro árbitro.
Lejos de cerrar un capítulo, esta pelea dejó abierta una historia: brutal, pareja, tácticamente cambiante, y con un final que alimenta la expectativa de un desquite. Muchos coinciden en que hay los ingredientes para que esta guerra vuelva a prender fuego.


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