15 enero, 2026

RINCÓN ROJO

MAGAZINE DE BOXEO

El “Gypsy King” vuelve a golpear la bolsa… y a sus críticos

Tyson Fury tiene la costumbre de irse dando un portazo y regresar abriendo la puerta de una patada. Tras sufrir sus dos únicas derrotas profesionales frente a Oleksandr Usyk y anunciar el retiro en enero de 2025, el británico de 37 años confirmó que volverá a la actividad en 2026 y ya entrena con disciplina estricta, decidido a demostrar que su historia todavía tiene capítulos por escribir.

Desde su campamento en Tailandia, nueva sede de concentración para este “comeback”, publicó un mensaje dedicado a quienes dudaban de su retorno. Entre risas y provocaciones, Fury lanzó expresiones burlonas que recuerdan por qué el apodo de “Gypsy King” es más un personaje que un simple nombre.

El tono desafiante no es novedad. A lo largo de su carrera, el peso pesado ha anunciado el adiós en múltiples ocasiones y siempre encontró un motivo para volver a ponerse los guantes. Hoy su récord marca 34-2-1 con 24 nocauts, números que explican la confianza de un boxeador que, incluso golpeado, sigue creyéndose dueño del reino.

Más allá del circo verbal, las últimas actualizaciones muestran a un Fury en modo enfocado. El propio británico reportó que cursa la segunda semana de preparación y que se siente “más afilado, más rápido y más listo que la semana anterior”. Palabras menos ruidosas, pero más importantes para medir la seriedad del proyecto.

Los registros de entrenamiento difundidos desde Asia confirman que Fury busca recuperar la forma física que lo llevó a dominar la división. Entre chistes y sesiones de gimnasio, parece enviar un mensaje claro: para enterrarlo habrá que usar pala reforzada, porque él todavía se mueve como si la campana del primer round siguiera sonando.

El regreso de Tyson Fury abre interrogantes en la escena de los pesados, pero también devuelve un elemento que nunca sobra: un competidor impredecible, capaz de combinar talento real con lengua filosa. Habrá que ver si en 2026 la corona lo espera o si sólo vuelve para recordarnos que, en este negocio, algunos fantasmas también saben tirar uppercut.