Entre Emanuel Navarrete y Eduardo Núñez no hay provocaciones ni cuentas pendientes. Hay respeto. Admiración, incluso. Pero cuando suene la campana, ambos prometen una guerra.
En el pesaje público se repitió la escena que marcó toda la promoción: saludo cordial, sonrisas y puño cerrado al final del careo. Navarrete, relajado y sonriente; Núñez, más serio pero firme. Sin teatro. Sin exageraciones. El mensaje fue claro: el combate hablará por ellos.
“Es un honor enfrentar a Navarrete”, reconoció el “Sugar”, consciente del reto que implica descifrar el estilo poco ortodoxo del campeón. Asegura que trabajaron fuerte en el campamento para replicar su ritmo y su volumen ofensivo. “Respetamos su carrera, pero estamos listos para escribir nuestra propia historia”, afirmó.
Navarrete, monarca de la World Boxing Organization, defenderá su título ante el campeón de la International Boxing Federation con una motivación personal: demostrar que sigue vigente.
“Quiero probarme que todavía puedo pelear con campeones de alto nivel, que me queda tiempo en este deporte”, señaló el Vaquero. “Tengo corazón y garra para enfrentar a rivales fuertes”.
Dos mexicanos, dos campeones y una pelea que promete intensidad desde el primer asalto. Sin mala sangre, pero con orgullo de sobra. Y eso, en el boxeo, suele traducirse en combate sin concesiones.
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