Jaime Munguía volvió a la cima con una actuación madura y sin fisuras. El tijuanense derrotó por decisión unánime a Armando Reséndiz y se coronó campeón supermediano WBA en el T-Mobile Arena de Las Vegas. Las tarjetas —117-111, 119-109 y 120-108— reflejaron con claridad una pelea que, con el correr de los asaltos, tuvo un solo dueño.
El inicio fue intenso y parejo. Ambos salieron a intercambiar en el centro del ring, sin especulaciones. Pero a partir del tercer round, Munguía empezó a inclinar la balanza: mayor volumen de golpeo, mejores combinaciones y una lectura cada vez más fina del combate.
Reséndiz, fiel a su estilo, no dejó de avanzar. Mostró coraje y disposición, aunque comenzó a quedarse sin herramientas tácticas. Munguía, en cambio, alternó ritmos, trabajó en ángulos y mezcló castigo arriba y abajo, haciendo valer la diferencia de experiencia. Con el paso de los rounds, el “Toro” fue perdiendo claridad, mientras el tijuanense ganaba control.
Desde el octavo en adelante, la pelea quedó definitivamente bajo dominio de Munguía. Respondía cada intento de su rival y manejaba los tiempos con inteligencia. En el tramo final, incluso pudo cerrar con autoridad, conectando combinaciones contundentes ante un Reséndiz que, aunque valiente, ya no encontraba respuestas.
No hubo sorpresa en las tarjetas. Munguía fue superior en ejecución, estrategia y oficio. Se consagra bicampeón mundial en distintas divisiones y se posiciona nuevamente entre los nombres fuertes de las 168 libras, disipando dudas y reafirmando su vigencia en la élite.
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