En la antesala del combate en Arabia Saudita, un gesto desafiante durante el pesaje encendió una tensión inesperada entre los equipos. Durante el último cara a cara entre Fernando “Puma” Martínez y Jesse “Bam” Rodríguez, la tensión pronto derivó en un choque verbal. Robert García, entrenador de Rodríguez, se dirigió al argentino con advertencias y frases provocadoras: “No lo toques, no lo toques cab..”, gritó mientras Martínez levantaba la mano derecha para apartarlo. El intercambio subió de tono hasta desembocar en un comentario que generó un repudio generalizado. García lanzó: “Nos la vas a pelar, cab… Vas a ir a visitar a Pileta, wey.”
La referencia a Gustavo “Pileta” Maidana, primo del Chino Maidana y fallecido en agosto, dio al incidente un matiz especialmente delicado. Lejos de calmarse, García continuó con descalificaciones como “loquito” y “pobrecito, me das lástima, wey”, alimentando un ambiente que ya estaba al límite. Para ambos equipos, el duelo psicológico previo al combate parecía haber cruzado una frontera que nunca debió cruzarse.
Días más tarde, y luego de la contundente victoria de su pupilo, en un tono completamente distinto, Robert García ofreció una retractación pública por sus palabras. “Todo terminó bien. A veces se dicen cosas sin pensarlas y yo no debería haber mencionado eso del Pileta, una persona a la que quise mucho. Me salió en el momento y no tendría por qué haberlo dicho. Le pido disculpas al mundo; de corazón sé que cometí un error.”
El episodio deja un recordatorio claro: el boxeo es pasión, orgullo y coraje… pero también exige límites, respeto y mesura, especialmente cuando la memoria de un ser querido entra en juego.




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