Ryan García volverá a disputar un título mundial el próximo 21 de febrero en Las Vegas, cuando enfrente a Mario Barrios por el cinturón wélter del Consejo Mundial de Boxeo. Será la primera pelea titular regular del californiano en las 147 libras y una oportunidad clave para retomar una carrera marcada en los últimos años por derrotas, polémicas y una notoria falta de continuidad.
El combate ante “El Azteca” Barrios representa una auténtica bisagra para García, que llega con récord de 24-2-1, 20 nocauts, y con la urgencia de transformar el talento y la exposición mediática en resultados sólidos dentro del ring. Tras caer ante Gervonta Davis, ver anulada su victoria frente a Devin Haney y perder con claridad ante Rolando “Rolly” Romero en mayo de 2025, el margen de error es mínimo: esta vez no alcanza con el ruido, hace falta boxeo.
De cara a este desafío, García llegará con un cambio importante en su equipo de trabajo. Su padre, Henry García, será el entrenador principal, asumiendo la conducción del campamento para una pelea de campeonato. Henry ya había entrenado a su hijo en sus primeras 13 peleas profesionales, antes de que Ryan iniciara un largo recorrido por gimnasios de élite.
Para García, el duelo con Barrios no es solo una pelea por un cinturón, sino mas bien es una prueba de madurez, orden y compromiso con su carrera.
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