Hace cuatro meses, la campeona Plata WBC, Gabriela “Bonita” Sánchez, y la argentina Tamara “Rebelde” DeMarco protagonizaron un primer capítulo abrupto en Puebla, ciudad natal de la mexicana, cuando disputaban el título interino del organismo.
Aquella pelea se desdibujó casi de inmediato: un choque accidental de cabezas provocó un profundo corte en la ceja izquierda de DeMarco, obligando a detener las acciones y decretando un empate técnico que dejó la historia inconclusa.
Este sábado por la noche, en la Arena GNP, ambas volverán a verse las caras. Esta vez, con un objetivo claro: saldar cuentas y dar un paso firme hacia un posible cruce con la campeona indiscutida, Gabriela Fundora.
En la conferencia de prensa final, realizada en el cuarto piso del Hotel Royalty, reinó el respeto mutuo, aunque la tensión era evidente y se respiraba en cada intervención.
DeMarco mostró una versión distinta a la del primer enfrentamiento: relajada, suelta, incluso sonriente. Sánchez, por su parte, fiel a su estilo, combinó serenidad y confianza, luciendo sus características gafas color malva y una sonrisa que no pasó desapercibida.
El momento más emotivo llegó cuando el hijo de Sánchez y los hijos de DeMarco recibieron medallas del WBC, en medio del fervor de los seguidores locales, que no dejaron de alentar a su campeona.







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