El Club Independiente de Beccar fue escenario de una verdadera sorpresa: el ecuatoriano Jhordi Mina venció por decisión dividida al local Alberto Palmetta y se quedó con el título latino welter del WBC.
Palmetta y Mina se enfrascaron en un combate muy cerrado, con rounds muy parejos. Sin dudas, el espectaculo estuvo a la altura de lo que el público esperaba ver.
Un momento clave terminó siendo determinante: Palmetta sufrió una caída que derivó en una cuenta de protección, un episodio que terminó inclinando el criterio de al menos dos de los jueces a favor de Mina. En peleas de este tipo, donde cada asalto se discute fino, ese tipo de situaciones suele marcar la diferencia.
El fallo dividido reflejó lo competitivo del cruce, aunque no evitó el impacto del resultado. No era el desenlace esperado para el público local, que vio caer a uno de los suyos.
Tras la pelea, Palmetta dejó declaraciones que resonaron más allá del ring: “Quizás mi tiempo se está yendo para abajo y tenga que aceptarlo; la salud está primero y hoy me voy feliz”. Palabras que, sin dramatismo, dejan entrever un momento de reflexión en su carrera.
Del otro lado, Mina celebró sin estridencias, respetando al publico local y a su rival. Mina no solo consiguió el triunfo más importante de su trayectoria, sino que además se llevó el cinturón fuera de casa, en territorio hostil, consolidándose como una figura a seguir.
Ecuador suma así un nuevo campeón en el ámbito continental, mientras que la categoría welter en Sudamérica incorpora un nombre que, con bajo perfil pero argumentos sólidos, empieza a pedir protagonismo.
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