Jesse “Bam” Rodríguez está a un paso de conquistar un título mundial en una tercera división diferente. Sobre el papel, su combate de este fin de semana contra Antonio Vargas parece poco más que una estación de paso rumbo a un objetivo mucho más ambicioso: la pelea multimillonaria contra Naoya Inoue en la división supergallo.
Las apuestas, los especialistas y buena parte de la afición coinciden en lo mismo: Bam llega como amplio favorito y con la confianza de quien se sabe superior. Todo indica que superará a Vargas sin mayores sobresaltos. Sin embargo, el boxeo tiene una vieja costumbre: recordarnos que los guiones perfectos no siempre se cumplen. Vargas carga con el cartel de víctima anunciada, pero las sorpresas existen, los golpes inesperados también, y más de una carrera brillante se ha visto alterada por una bala perdida.
Ahora bien, incluso si damos por segura la victoria de Rodríguez, aparece una interrogante mucho más interesante. ¿Qué ocurrirá después?
Esa es la verdadera historia detrás de esta pelea. Porque más allá del resultado del sábado, el futuro inmediato de Bam Rodríguez está rodeado de incertidumbres: lo que viene después del combate ante Antonio Vargas, un campeón WBA cuya llegada al título ha generado más preguntas que certezas, y las decisiones que podrían definir el próximo gran capítulo en la carrera de uno de los mejores boxeadores libra por libra del mundo.
Más historias
River vuelve a recibir al boxeo con Bastida y Acosta como protagonistas
Mayer y Cameron chocan por la supremacía mundial en un duelo libra por libra
Se acabó la espera: face to face entre Cuesta y Dávila por el Latino WBO en Puerto Rico