Por Yesica Palmetta para Boxeadoras Argentinas

Depende la perspectiva con la que se miren los resultados, será lo que se logre capitalizar de la experiencia. La campeona súper pluma de la Organización Mundial de Boxeo, Mikaela Mayer (15-0,5kos), retuvo el cinturón en diez vueltas, con fallo unánime de los jueces, frente a la experimentada Érica “Pantera” Farías (26-5,10kos). El combate tuvo lugar en el semifondo de la noche del “Monstruo” Inoue en Virign Hotel Las Vegas, en Nevada, Estados Unidos. Las tarjetas de los jueces: 97-93 y dos de 98-92.

Más allá del detalle de la pelea, lo primero qué hay que destacar, con algunos paños fríos, es que La Pantera llevaba casi dos años sin actividad, se había preparado desde finales de 2020 para disputar en abril un campeonato encuadrado en los 63,500 kg y luego de que aquel compromiso quedara truncado, se lanzó al desafío de dar 58,970 (que es el límite de la categoría súper pluma), y lo hizo. Llegó a dar menos de las 130 libras. Se la vio en buen estado físico,en un orden general. Se presentó ante una de las mejores libra por libra del momento y lo dio todo. La valentía es una de sus cualidades que una vez más lució.

Pasando al desmenuzado de la pelea a nivel global: desde la primera vuelta, ambas boxeadoras se veían en la búsqueda de mantenerse a distancia la una de la otra para medir qué alcance real tendrían más allá del estudio previo. Mayer comenzó a hacer uso del largo de sus brazos a partir de la tercera vuelta donde demostraba llegada al rostro de Farías.

Mientras La Pantera intentaba penetrar con la defensa firme, la misma que le dejó marcas en la frente debido al roce de sus propios guantes, Mayer la contragolpeaba. Ambas boxeadoras buscaron trabajar de contra tratando de hacer fallar a la otra. Farías logró buenos aciertos de golpes en varios pasajes de la pelea, siendo uno de los más destacados un uppercut en un cruce que deja un leve sangrado en la nariz de Mayer. Golpe que la norteamericana le repitió para la quinta vuelta. La pelea fue vibrante porque ninguna de las dos se dispuso a retroceder cuando tomaban la iniciativa de ir al intercambio. El round de mayor esplendor para Érica fue el décimo, el último, donde caminó mucho más el ring, conectando golpes y saliendo a caminar, haciéndola mover más a Mayer para alcanzarla. Creemos que si esa estrategia la hubiese logrado sostener en combate, pudo haberle funcionado….

Una vez más, como ya lo habíamos dicho, Mayer demostró gran versatilidad en su boxeo. Una gran capacidad de adaptación para cada diferente rival. Y Farías nos dejó ver que está de regreso y preparada nuevamente para los grandes desafíos.

Las evaluaciones post pelea se verán de regreso al gimnasio. Sin embargo, más allá de todo, la satisfacción de poder desafiarse a ella misma a dar esa categoría con 36 años y tras un largo tiempo de inactividad, son aspectos que de seguro le sacaran una sonrisa, así como se ha ganado aplausos.

Foto: Top Rank

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